Uto Balmoral, diseñador italiano.Uto Balmoral concibe el diseño como una forma de cuestionar lo cotidiano. Más que perseguir objetos simplemente bellos, le interesa partir de una idea capaz de cambiar nuestra manera de mirar, usar o interpretar aquello que nos rodea. Esa búsqueda atraviesa una trayectoria marcada por piezas con carácter, ironía y una identidad muy reconocible, desarrolladas para firmas como Seletti, Mogg, Tonelli y Sturm Milano.
En esta entrevista para OcioHogar, hablamos con él sobre su visión del diseño, el papel que tienen los objetos dentro de un espacio, de dónde surge la inspiración y qué necesita una pieza para tener alma. También repasamos algunos de sus trabajos más representativos y su mirada sobre un sector que, según explica, atraviesa un momento de cambio.
Entrevista a Uto Balmoral
¿Qué lo impulsó a convertirse en diseñador de productos y mobiliario para el hogar?
Decidí orientar mi trabajo hacia el diseño cuando comprendí el impacto que tienen los objetos sobre el espacio y sobre nuestra percepción de él.
Un objeto icónico y reconocible aporta personalidad al ambiente, contribuye a determinar su esencia y las sensaciones que transmite, y esto puede tener una influencia positiva en las personas que viven allí.
Me gusta pensar que puedo contribuir, aunque sea un poco, a que las personas se sientan bien en un ambiente.
Usted suele decir que no cree en el diseño, sino en las ideas. ¿Qué debe tener una idea para que valga la pena transformarla en un objeto?
Sí, es más que nada una provocación. El significado más profundo es que no creo en el diseño basado única y exclusivamente en la investigación y el desarrollo de un detalle, o en la combinación de uno o más materiales con el único objetivo de diseñar algo bello. Mucho menos creo en un diseño que, desde el momento mismo de su concepción, aspira a convertirse en algo atemporal.
Me fascina mucho más el concepto que hay detrás, la idea en sí. Si, por ejemplo, diseño un contenedor, no busco necesariamente hacerlo bello, sino proponer una nueva manera de contener las cosas. Intento pensar de forma transversal y, si es posible, salirme un poco de los esquemas establecidos.
Me gusta diferenciarme y no intentar complacer necesariamente al público. También me interesa mucho la ironía y, en cierta medida, la provocación, si sirve para transmitir un mensaje valioso.
¿Qué debe tener un proyecto de diseño para convertirse en un éxito?
Ah, si lo supiera, estaría en las portadas de las revistas. Bromas aparte, creo que debe tener alma.
De todos los productos que ha diseñado, ¿cuál es aquel con el que se siente más satisfecho?
Responder esta pregunta para un diseñador es un poco como pedirle a un padre que diga cuál de sus hijos prefiere. A todos se los quiere y de cada uno se valoran sus cualidades particulares.El taburete FAKE de Sturm Milano es quizás un poco mi “objeto manifiesto”. La lámpara Wonder de Seletti también ha sido la pieza que más éxito ha tenido y una de las que mejor me ha representado.
También los contenedores de Mogg, Zoom e Ikebana también son muy representativos de mi manera de abordar los proyectos. Y la colección Quiller de Tonelli expresa un lado mío más poético y casi introspectivo, intentando sorprender al público mediante la interacción de la luz con las superficies biseladas del vidrio.

¿De dónde obtiene inspiración? ¿Dónde encuentra la inspiración?
De todo, realmente. No importa tanto qué se observa, sino cómo se lo observa. Eso es lo que determina el nacimiento de un estímulo para crear algo.
¿Cómo es un día de trabajo típico para usted?
Ante todo, trabajo poco… y quiero dejarlo claro.
Puede parecer extraño, pero detesto a quienes trabajan demasiado. En Milán existe esta especie de concepto enfermizo de que hay que trabajar muchísimo, cumpliendo horarios absurdos. Trabajo para vivir y no vivo para trabajar.
Eso sí, cuando trabajo, trabajo de verdad. Me dedico por completo a lo que estoy haciendo. Además, a veces un diseñador también está trabajando cuando mira por la ventana.

¿Cuál cree que será la pieza protagonista de esta temporada?
No lo sé. Lo que sí sé es que llevo demasiado tiempo intentando desesperadamente diseñar una bonita mesa de noche y un buen perchero. Creo que hace bastante que no se ven propuestas realmente interesantes.
¿Cómo ve el futuro del diseño de mobiliario?
En este momento lo veo un poco confuso. El mercado está saturado, los estilos de vida están cambiando y estamos en un punto de inflexión.
Muchas empresas que antes tenían una gestión, digamos, familiar están siendo adquiridas por grandes grupos, donde las decisiones quedan en manos de directivos que quizás hasta el día anterior se dedicaban a algo completamente distinto. Sobrevivirá y tendrá éxito quien tenga valentía, visión y corazón.
Cuando diseña, ¿qué le interesa más: responder a una necesidad o proponer una nueva manera de mirar un objeto cotidiano?
Como decía también en una respuesta anterior, sin duda “proponer una nueva manera de mirar el objeto cotidiano”.
¿Con quién le gustaría trabajar?
Qeeboo, Emu, Gufram… En general, con empresas que tengan una personalidad fuerte.
De todos modos, estoy muy contento con las empresas con las que ya trabajo porque, en mi opinión, son especiales, tanto por lo que hacen como por las personas que las dirigen.
Si no se hubiera convertido en diseñador, sería…
Un surfista! Más que nada, me gustaría dedicarme solamente a eso.
Para conocerlo mejor:
Un color: Verde.
Un material: Madera.
Un diseñador al que admira: Envidio mucho el talento de diseñadores muy alejados de mi estilo, como Konstantin Grcic. Me gustan quienes no son demasiado reconocibles y afrontan cada proyecto de una manera diferente.
Un objeto de diseño que lo inspire: Me gustan los objetos icónicos de Gufram… objetos que se encuentran en la frontera con el arte.
Su rincón favorito de la casa: Me gusta estar en la cocina o en la terraza.
Un lugar donde vivir: Junto al mar, con las olas.
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Transcripción de la entrevista original en italiano
Cosa l’ha spinta a diventare designer di prodotti e arredi per la casa?
Ho deciso di spostare il mio focus sul design quando ho capito l’impatto che gli oggetti hanno sullo spazio e sulla percezione di esso.
Un oggetto iconico e riconoscibile dà personalità all’ambiente, contribuisce a determinarne l’anima e le sensazioni che trasmette, e questo può avere un’influenza positiva sulle persone che ci vivono. Mi piace pensare di poter contribuire un po’ a far stare bene le persone in un ambiente.
Lei dice spesso di non credere nel design, ma nelle idee. Che cosa deve avere un’idea perché valga la pena trasformarla in un oggetto?
Sì, è più che altro una provocazione. Il significato più profondo è che non credo nel design basato solo ed esclusivamente sulla ricerca e sullo sviluppo di un dettaglio o sull’accostamento di uno o più materiali con l’unico scopo di disegnare qualcosa di bello.
Meno ancora nel design che aspira fin dal suo concepimento a diventare senza tempo. Mi affascina di più il concept che c’è dietro, l’idea appunto. Se disegno, ad esempio, un contenitore, non cerco necessariamente di farlo bello, ma cerco di proporre un nuovo modo di contenere le cose. Cerco di ragionare in modo trasversale e, se possibile, di uscire un po’ dagli schemi.
Mi piace differenziarmi e non compiacere per forza il pubblico. Sono anche molto interessato all’ironia e un po’ anche alla provocazione, se serve per lanciare un messaggio di valore.
Che cosa deve avere un progetto di design per diventare un successo?
Ah, se lo sapessi sarei sulle copertine delle riviste! A parte gli scherzi, credo che debba avere un’anima.
Tra tutti i prodotti che ha disegnato, qual è quello di cui si sente più soddisfatto?
Rispondere a questa domanda per un designer è un po’ come se un padre dovesse dire quale figlio preferisce. Li si ama tutti e di ognuno si apprezzano le qualità specifiche.
Lo sgabello FAKE di Sturm Milano è forse un po’ il mio “oggetto manifesto”. La lampada Wonder di Seletti è stata anche il pezzo che ha avuto più successo e che mi ha rappresentato maggiormente.
I contenitori di Mogg, Zoom e Ikebana sono anch’essi molto rappresentativi del mio approccio al progetto. La collezione Quiller di Tonelli esprime un lato di me più poetico e quasi introspettivo, cercando di stupire il pubblico facendo interagire la luce con le superfici bisellate del vetro.
Da cosa trae ispirazione? Dove trova l’ispirazione?
Da tutto, davvero. Non è tanto cosa si osserva, ma come lo si osserva, che determina la nascita di uno stimolo per creare qualcosa.
Com’è una sua giornata lavorativa tipo?
Innanzitutto lavoro poco… ci tengo a dirlo. Sembra strano, ma detesto chi lavora troppo. A Milano c’è proprio questo concetto malato che si debba lavorare tantissimo, facendo orari assurdi.
Lavoro per vivere e non vivo per lavorare. Quando lavoro, però, lavoro davvero. Mi dedico totalmente a ciò che faccio. Poi un designer a volte lavora anche quando guarda fuori dalla finestra.
Quale pensa sarà il pezzo protagonista di questa stagione?
Non lo so. So che sto disperatamente cercando di disegnare un bel comodino e un bell’appendiabiti da troppo tempo.
Credo che sia da un po’ che non se ne vedono di veramente interessanti.
Come vede il futuro del design d’arredo?
In questo momento un po’ confuso. Il mercato è saturo, gli stili di vita stanno cambiando, siamo a un punto di svolta.
Molte aziende prima a gestione, diciamo, familiare stanno venendo acquisite da grandi gruppi, dove decidono manager che magari fino al giorno prima hanno fatto tutt’altro.
Sopravviverà e avrà successo chi avrà coraggio, visione e cuore.
Quando progetta, cosa le interessa di più: rispondere a un’esigenza o proporre un nuovo modo di guardare un oggetto quotidiano?
Come dicevo anche in una precedente risposta, senza dubbio “proporre un nuovo modo di guardare l’oggetto quotidiano”.
Con chi le piacerebbe lavorare?
Qeeboo, Emu, Gufram… in generale con aziende con una personalità forte.
Sono però molto contento delle aziende con cui già lavoro perché, secondo me, sono speciali, sia per ciò che fanno sia per le persone che le gestiscono.
Se non fosse diventato designer, sarebbe…
Un surfista! Più che altro vorrei fare solo quello 🙂
Per conoscerla meglio:
Un colore: Verde.
Un materiale: Legno.
Un designer che ammira: Invidio molto la bravura di designer molto lontani da me, come Konstantin Grcic.
Mi piace chi non è troppo riconoscibile e affronta ogni progetto in modo diverso.
Un oggetto di design che la ispira: Mi piacciono gli oggetti iconici di Gufram… oggetti al confine con l’arte.
Il suo angolo preferito della casa: Mi piace stare in cucina o sul terrazzo.
Un luogo in cui vivere: Al mare, con le onde.



