Luigi Cittadini es un diseñador que entiende el objeto como un puente entre culturas. Formado entre Casablanca, Milán y Valencia, su trabajo refleja esa mezcla única de influencias: precisión italiana, apertura mediterránea y una sensibilidad contemporánea que busca siempre el equilibrio entre forma, función y emoción.

Con un enfoque camaleónico, Cittadini se adapta al ADN de cada marca sin perder su sello personal: una mirada limpia, irónica y profundamente material. Sus piezas —entre mobiliario, iluminación y objetos de uso cotidiano— combinan claridad estructural con una suavidad visual que invita a la contemplación.

En esta entrevista para OcioHogar, explora su proceso creativo, la importancia de la diversidad cultural en su diseño y su visión sobre el futuro del mobiliario contemporáneo.

Entrevista a Luigi Cittadini 

¿Qué lo llevó a convertirse en diseñador de productos y mobiliario para el hogar?

Crecí en un entorno donde convivían dos mundos: el artístico, de mi madre —pintora—, y el racional, de mi padre, más matemático. Creo que un diseñador debe tener ambas naturalezas: la sensibilidad para crear algo bello y la precisión técnica para hacerlo realizable.

Además, de pequeño visitaba a menudo ferias del mueble y soñaba con ver algún día mis productos expuestos junto a los de las grandes marcas. Creo que ahí es donde todo empezó.

¿Qué debe tener un diseño para convertirse en un éxito?

Es una pregunta difícil, también porque la respuesta cambia con el tiempo y según las personas. Pienso que, ante todo, un proyecto debe representar a quien lo crea. Si no tiene alma, no tiene futuro. Después debe convencer a quien lo producirá, superar los obstáculos técnicos y comerciales, y finalmente llegar al público, tocando fibras emocionales comunes.

Es un camino largo y selectivo. Muchos proyectos se quedan en el camino y, a veces, el que triunfa es justamente el que no esperabas, y viceversa. El diseño también es eso: una fórmula donde la razón no lo explica todo.

Lámpara de sobremesa Ufo de cerámica blanca con diseño moderno sobre mesa de madera.
Lámpara de sobremesa Ufo en cerámica diseñada por Luigi Cittadini

Entre todos los productos que ha diseñado, ¿cuál es el que más satisfacción le ha dado?

Hay dos que llevo especialmente en el corazón, por motivos diferentes.

La colección Dante para la marca polaca Take Me Home, porque fue un éxito inesperado y me enseñó que, en diseño, el reconocimiento sigue lógicas misteriosas.

Y luego la silla Cluster para Luxy, un proyecto muy complejo, casi un ejercicio de ingeniería formal, que fue galardonada con el Best of the Year 2022 Award otorgado por Interior Design Magazine en Nueva York. Fue la confirmación de que, a veces, el esfuerzo recibe su recompensa.

¿De dónde proviene su inspiración? ¿Dónde encuentra sus ideas?

Mi inspiración nace de dos direcciones opuestas pero complementarias.

Cuando colaboro con una empresa, lo primero que hago es entrar en su mundo: estudio el catálogo, la identidad, la filosofía. Es la parte más analítica y “científica” de mi proceso.

Después llega el lado más instintivo: absorbo lo que me rodea, desde las formas de la naturaleza hasta un objeto casual sobre el escritorio. A veces, basta un detalle observado durante un paseo para encender una idea. Lo importante es que la inspiración no quede en pura fantasía, sino que se traduzca en algo concreto.

Lámpara de sobremesa Kapsel con base de madera y estructura de cristal y metal dorado
Lámpara de sobremesa Kapsel en madera, cristal y metal diseñada por Luigi Cittadini

Su trayectoria personal es muy variada: nació en Casablanca, estudió en el Politécnico de Milán, trabajó en Milán y ahora vive en Valencia. ¿De qué manera cree que esta mezcla cultural (Marruecos, Italia, España) influye en su manera de entender el diseño de mobiliario?

Además, tengo raíces italianas y francesas. Es una mezcla bastante compleja, pero creo que justamente esta combinación de culturas me permite ver las cosas desde diferentes ángulos. Me siento libre de no adherirme a una única estética o escuela precisa. Probablemente es eso lo que hace que mi estilo sea un poco “fuera del coro”.

¿Cómo es un día tipo de trabajo para usted?

Empiezo frente al ordenador lo antes posible: e-mails, dibujos, modelado 3D, renders…

Trabajo desde casa, y lo prefiero. La soledad creativa me permite ser completamente libre, sin horarios rígidos ni filtros. Puedo terminar a las tres de la mañana o a las cinco de la tarde; depende de cómo fluya la jornada.

Solo trato de recordarme salir al menos una vez al día a caminar: es el único momento en que la mente se recarga y las ideas se ordenan.

¿Cuál cree que será la pieza de esta temporada?

Creo que estamos en un momento en el que las personas buscan objetos con personalidad, pero sin excesos. Más que una pieza específica, pienso que tendrá éxito aquello que sepa unir funcionalidad y carácter, capaz de adaptarse a distintos espacios y modos de vida.

Percibo una creciente atención hacia objetos honestos, versátiles y duraderos, que transmiten equilibrio y no buscan únicamente sorprender. Personalmente, apostaría por muebles modulares, flexibles, que evolucionan junto a quien los usa.

Lámpara de sobremesa Orbita de metal y piedra con brazo articulado en ambiente moderno
Lámpara de sobremesa Orbita en metal y piedra diseñada por Luigi Cittadini

Su declaración de estilo menciona: “cuando diseño, intento ser camaleónico, adaptarme a la marca con la que trabajo (…) y, al mismo tiempo, añadir un toque de ironía, contraste y suavidad”. ¿Podría contarnos un ejemplo concreto de una colaboración en la que adoptó un enfoque muy diferente al habitual para adaptarse al ADN de la marca? ¿Y cómo logró equilibrar esa adaptación con la preservación de su propia identidad creativa?

La colección Dante, para Take Me Home, es un gran ejemplo. La marca tiene un alma minimalista y sobria, muy distinta de mi enfoque habitual. En ese caso, me sumergí por completo en su estética, trabajando mano a mano con la empresa en cada detalle, hasta lograr un equilibrio entre su estilo y mi visión.

Fue una auténtica experiencia de “camuflaje”.

¿Cómo ve el futuro del diseño de mobiliario?

Creo que el diseño de mobiliario está entrando en una fase más madura. Durante años perseguimos la estética, la originalidad a toda costa, y ahora hay una necesidad creciente de contenido, autenticidad y duración.

El futuro no estará dominado por tendencias, sino por una nueva forma de sobriedad inteligente, donde el proyecto deberá ser bello, sí, pero también sensato y respetuoso con el tiempo de las personas y con los recursos.

Pienso que veremos un regreso a la función como gesto cultural, no solo práctico: objetos que no gritan, pero comunican silenciosamente una forma diferente de habitar.

¿Con quién le gustaría colaborar?

Como diseñadores: Philippe Starck o Nendo.
Como empresas: Pedrali, Sunon o Andreu World.

Si no hubiera sido diseñador, sería…

Quizás fotógrafo.

Para conocerlo mejor:

Un color: el mar
Un material: la madera
Diseñadores que admira: Starck, Nendo, Mendini, Charles y Ray Eames
Un objeto que lo inspira: la butaca Proust de Alessandro Mendini
Su rincón favorito de la casa: Cualquier ventana
Un lugar donde le gustaría vivir: Japón o el Sudeste Asiático

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Transcripción de la entrevista original en italiano

Cosa l’ha portato a diventare designer di prodotti e mobili per la casa?

Sono cresciuto in un ambiente dove convivevano due mondi: quello artistico di mia madre, pittrice, e quello razionale di mio padre, più matematico. Credo che il designer debba avere entrambe queste nature: la sensibilità per creare qualcosa di bello e l’attenzione tecnica per renderlo realizzabile.

Inoltre da piccolo visitavo spesso fiere del mobile e sognavo di vedere, un giorno, i miei prodotti esposti tra quelli dei grandi marchi. Credo che sia lì che tutto sia cominciato.

Che cosa deve avere un design per trasformarsi in un successo?

Domanda difficile, anche perché la risposta cambia con il tempo e con le persone. Penso che prima di tutto un progetto debba rappresentare chi lo crea. Se non ha un’anima, non ha futuro. Poi deve convincere chi lo produrrà, superare tutti gli ostacoli tecnici e commerciali, e infine arrivare al pubblico, toccando corde emotive comuni. È un percorso lungo e selettivo. Molti progetti si perdono per strada, e a volte il successo capita a quello che non ti aspettavi, e viceversa. Il design è anche questo: una formula dove la ragione non spiega tutto.

Tra tutti i prodotti che ha progettato, qual è quello di cui si sente più soddisfatto?

Ce ne sono due che porto particolarmente nel cuore, per motivi diversi.

La collezione Dante per il marchio polacco Take Me Home, perché è stato un successo inatteso e mi ha insegnato che, nel design, il riconoscimento segue logiche misteriose.

E poi la sedia Cluster per Luxy, un progetto molto complesso, quasi un esercizio d’ingegneria formale, che è stata premiata con il Best of the Year 2022 Award, assegnato da Interior Design Magazine, a New York nel 2022. È stata la conferma che la fatica, ogni tanto, viene premiata.

Da cosa trae ispirazione? Dove trova la sua ispirazione?

La mia ispirazione nasce da due direzioni opposte ma complementari.

Quando collaboro con un’azienda, la prima cosa che faccio è entrare nel suo mondo: studio il catalogo, l’identità, la filosofia. È la parte più analitica e “scientifica” del mio processo.

Poi subentra il lato più istintivo: assorbo ciò che mi circonda, dalle forme della natura a un oggetto casuale sulla scrivania. Può bastare un dettaglio osservato durante una passeggiata per accendere un’idea. L’importante è che l’ispirazione non resti pura fantasia, ma si traduca in qualcosa di concreto.

Il suo percorso personale è molto vario: è nato a Casablanca, ha studiato al Politecnico di Milano, ha lavorato a Milano e ora vive a Valencia. In che modo pensa che questa miscela culturale (Marocco, Italia, Spagna) influenzi il suo modo di intendere il design d’arredo?

In più, ho radici italiane e francesi.

È un mix piuttosto complesso, ma credo che proprio questa combinazione di culture mi permetta di vedere le cose da angolazioni diverse. Mi sento libero di non aderire a un’estetica unica o a una scuola precisa. Probabilmente è questo che rende il mio stile un po’ “fuori dal coro”.

Com’è una sua giornata di lavoro tipo?

Inizio al computer il prima possibile: e-mail, disegni, modellazione 3D, rendering…

Lavoro da casa, e lo preferisco. La solitudine creativa mi permette di essere completamente libero, senza orari rigidi o filtri. Posso finire alle tre del mattino o alle cinque del pomeriggio, dipende da come gira la giornata.

Cerco solo di ricordarmi di uscire almeno una volta al giorno a camminare: è l’unico momento in cui la testa si ricarica e le idee si riordinano.

Quale crede che sarà il pezzo di questa stagione?

Credo che stiamo attraversando un periodo in cui le persone cercano oggetti con personalità, ma senza eccessi. Più che un singolo pezzo, penso che il successo andrà a quelli che sanno unire funzionalità e carattere, capaci di adattarsi ai diversi spazi e modi di vivere. Mi sembra che ci sia sempre più attenzione verso oggetti onesti, versatili e duraturi, che trasmettono equilibrio e non vogliono solo stupire. Personalmente, scommetterei su arredi modulari, flessibili, che si evolvono insieme a chi li usa.

La sua dichiarazione di stile menziona: “quando progetto, cerco di essere camaleontico, di adattarmi al brand con cui sto lavorando (…) e allo stesso tempo aggiungere un tocco di ironia, contrasto e morbidezza”. Potrebbe raccontarci un esempio concreto di una collaborazione in cui ha scelto un approccio molto diverso dal solito per adattarsi al DNA del marchio? E come è riuscito a bilanciare questo adattamento con il mantenimento della propria identità creativa?

La collezione Dante, per Take Me Home, è un ottimo esempio. Il marchio ha un’anima minimalista e sobria, molto distante dal mio approccio abituale. In quel caso mi sono calato completamente nella loro estetica, lavorando a quattro mani con l’azienda su ogni dettaglio, fino a ottenere un equilibrio tra il loro stile e la mia visione.

È stata un’esperienza di vera “mimetizzazione”.

Come vede il futuro del mondo del design d’arredo?

Credo che il design d’arredo stia entrando in una fase più matura. Per anni abbiamo rincorso l’estetica, l’originalità a tutti i costi, e ora c’è un bisogno crescente di contenuto, autenticità e durata. Il futuro non sarà dominato dai trend, ma da una nuova forma di sobrietà intelligente, dove il progetto dovrà essere comunque bello, ma anche sensato e rispettoso del tempo delle persone e delle risorse. Penso che assisteremo a un ritorno alla funzione come gesto culturale, non solo pratica: oggetti che non gridano, ma comunicano silenziosamente un modo diverso di abitare.

Con chi le piacerebbe collaborare?

Come designer Philippe Starck o Nendo, come aziende direi Pedrali, Sunon o Andreu World.

Se non fosse diventato designer, sarebbe…

Forse fotografo.

Per conoscerla meglio:

Un colore: mare

Un materiale: legno

Un designer che ammira: Starck, Nendo, Mendini, Charles e Ray Eames

Un oggetto che la ispira: la poltrona Proust di Alessandro Mendini

Il suo angolo preferito della casa: qualsiasi finestra

Un luogo dove vorrebbe vivere: Giappone o sud-est Asiatico